Javier Arbilla: "La cercanía y la presencia del Papa Francisco en la cárceles tiene una resonancia muy especial entre los presos"
Javier
Arbilla es el capellán del Centro Penitenciario de Pamplona, un lugar donde la
soledad esta patente la soledad y la incomprensión, la Pastoral Penitenciaria hace una
gran labor voluntarios entran cada semana a escuchar, dar talleres y acompañar a los reclusos y reclusos
1- ¿ Que supone para ti Javier ser capellán
del Centro Penitenciario de Pamplona?
Para mí supone la oportunidad de hacer una
inmersión en un contexto muy de frontera. Las fronteras son
contextos, pero sobre todo personas. Y
en la cárcel no hay delincuentes, en la cárcel hay sobre todo personas que
principalmente están viviendo unas situaciones vitales muy difíciles
e intensas. Efectivamente un día se equivocaron y circunstancias tan
diversas como personas hay, les llevaron a delinquir. Los capellanes de Prisión
tenemos la oportunidad de estar y
escuchar mucho a la gente en las salas, en los patios, en los pasillos y
compartir muchos momentos de sus vidas.
En este marco, nos toca también
ser testigos de procesos muy especiales.
Personas que se vuelven despacio sobre su propia historia, caen en la
cuenta de que estilo de vida les llevó a prisión
y saludan algunos pasos de crecimiento personal, de curar aquello que
les llevo allí. Y en algunos procesos la persona además
re-descubre a Dios y hace de la fe un activo en su camino. Poder compartir y acompañar aunque sea un poco ese itinerario, es algo especial.
2-
¿Que
te encuentras cuando entras cada día en el Centro Penitenciario?
Me encuentro con un entorno físico
duro de rejas, muros, concertinas y
normas orientadas más a la seguridad del sistema que a las personas. Pero sobre todo me encuentro con personas que
son mucho más importantes que
sus causas judiciales, que el delito que han podido cometer.
3-
¿Cuál
es tu labor como capellán?
Un capellán de prisión dedica tiempo a estar con los
reclusos y escucharlos. También quedamos fuera con familiares y con
personas que han salido en libertad y vemos que les viene bien un cierto acompañamiento y algún apoyo en temas de diferente tipo.
Algo especial para los capellanes es la
celebración de la Eucaristía en los módulos como espacio comunitario de fe
y vida compartidas. Muchos reclusos expresan que la fe les da una paz para
parte de la semana y en la misa comparten momentos de su vida: ilusiones,
preocupaciones, lectura de la realidad que les rodea, cuestionamientos...en
definitiva vida . Aproximadamente la cuarta parte de los internos acude a la
Misa. Estamos al servicio de los casi
cuarenta voluntarios que conforman el
equipo de Pastoral Penitenciaria. Y en
determinados momentos también al servicio de los funcionarios de
la cárcel que solicitan algún tipo de atención.
4-
¿Cómo
se organiza la Pastoral penitenciaria?
La Pastoral penitenciaria está
constituida
por un equipo de Voluntarios y Capellanes que intervenimos principalmente
dentro de prisión con una presencia y una serie de actividades y
talleres. También el equipo desarrolla una actividad
fuera de prisión acompañando a presos concretos y sus
familias y generando actividades y espacios de concienciación
y sensibilización a la ciudadanía sobre la realidad penitenciaria.
Caca uno desarrolla una actividad
concreta en el ámbito de la pastoral y todos nos encontramos un sábado
al mes, coordinados por nuestra directora Mariaje, en clave de formación.
También para compartir y
programar el día a día de la actividad.
5-
¿Que
actividades dentro de la cárcel?
Dentro de prisión
desarrollamos diferentes talleres, que son espacios de encuentro con los presos
en torno a una actividad concreta. Tenemos actividades de tipo socio-religioso y actividades de tipo
socio-cultural. Desde el area socio-religiosa celebramos semanalmente la
Eucaristía en cada uno de los cuatro módulos. También hay taller de Oración
y de Biblia en diferentes módulos. Desde el area socio-cultural
tenemos un taller de Revista donde los mismos reclusos escriben artículos
sobre diferentes temas y vivencias. Hay taller de lectura, de francés,
película semanal y
actividades y salidas socio-culturales. Estamos esperando que nos aprueben un
taller de teatro y otro de manualidades.
Todas los talleres tienen un común
denominador: con actividades, con otras caras que entramos de fuera, generar
pequeños tiempos convivenciales de oxígeno
y libertad.
6-
¿Que
sentiste cuando te nombraron capellán de la cárcel?
Cuando me lo propusieron no me lo pensé demasiado porque yo ya conocía
algo el mundo de prisión. Unos años visité
en la cárcel de Picassent de Valencia, a algunos vecinos del barrio
donde yo viví y por eso ya estaba familiarizado y atraído
por este contexto. Estar en pastoral
Penitencia en su conjunto ciertamente
es una inmersión mayor y más rica.
7-
¿Cómo
se puede ser signo y portador del amor de Dios entre los reclusos?
Estando con ellos. Escuchándoles.
Con afecto. Es una forma de decir sin palabras que ellos son más
que su delito, más que su encausamiento. Que para Dios la persona es mucho más
que su circunstancia, que para Dios son muy importantes. Más
cuando no es así para el sistema penitenciario y en muchas ocasiones para
la sociedad misma.
En realidad son ellos los que son
signo y portadores del amor de Dios entre nosotros. Porque las vivencias de fe
que muchos desarrollan y comparten con nosotros son muy de verdad. La manera
como en la fe encuentran descanso, fuerza, confianza y esperanza nos estimulan.
La manera como muchos leen la Biblia y encuentra una luz y una fuerza para su
camino nos enriquecen. La manera como algunos se sienten libres aun estando
dentro gracias a la fe, nos catequizan.
La manera cómo se ayudan dentro
aun teniendo motivos para estar volcados solo en su condena y en sus
preocupaciones, nos empujan en nuestro deseo de entregarnos. En realidad son ellos los que son portadores
de Dios para nosotros y de un evangelio muy de verdad.
8-
Los reclusos cuando salen una vez cumplida su pena ¿tienen
fácil
reinsertarse en la sociedad?
Cuando los presos salen en libertad
su inserción en la sociedad es muy diversa según la circunstancia de cada uno, incluido
el tiempo que han cumplido de condena. Hay personas que salen y vuelven
directamente a su trabajo y a su entorno con normalidad. Tienen entorno, tienen
herramientas personales, hay posibilidades. Pero en el otro extremo hay
personas que salen sin nada, sin nadie, sin adonde, sin cómo
sustentarse en el día a día.
Es cierto que el aterrizaje en general no es fácil. De cara a lo laboral, su curriculum queda marcado por su estancia
en prisión. La sociedad sigue estigmatizando y muchos le van a
marcar. Si es mujer más.
Si la persona ha estado muchos años en prisión hasta montarse en la villavesa,
pagar en efectivo o moverse por un espacio amplio por la ciudad es inicialmente una dificultad.
El sistema no favorece la vuelta a la normalidad, no ofrece oportunidades. Hay
algunos que queriendo dar un giro a su vida no lo consiguen y vuelven a
delinquir. Otros al contrario viven un proceso personal de crecimiento, incluso
de conversión en la fe y experimentan ya dentro una libertad que no tenían
cuando estaban fuera de prisión. Y cuando salen continúan
en esa linea y viven una vida que no habrían
imaginado antes. Los procesos son muy diversos según
la circunstancia de cada uno, aunque la realidad es que la vuelta a la
normalidad no es fácil.
9-
¿Cuál
ha sido tu mejor momento como capellán? ¿Y el peor?
Mis mejores momentos como capellán
son los momentos en que soy testigo
de hombres y mujeres que, olvidándose
de sus problemas, se ayudan dentro con una empatía muy especial. También
cuando comparten con nosotros, en nuestro diálogo por los módulos,
que la fe en Jesús, la experiencia de Dios es para ellos descanso, fuerza,
luz y consuelo. Que en la Biblia y en la Eucaristía encuentran claves de vida que les
ayudan. Que en la fe encuentran una
libertad verdadera. La experiencia de fe y solidaridad ahí
dentro tiene pocos aditivos, es como muy de verdad. Y ser testigo de eso me
estimula y me hace vivir muy buenos momentos ahí dentro. Los cuatro capellanes de la
pastoral Penitenciaria que entramos en la prisión de Pamplona compartimos esta misma
experiencia y lo mismo podemos decir de los capellanes de otras diócesis.
10-
la visita del Papa Francisco a las cárceles ¿ha
ayudado a visibilizar la vida de los reclusos y la labor de la Pastoral
Penitenciaria?
La cercanía y la presencia del Papa Francisco
en la cárceles tiene una resonancia muy especial entre los presos.
Ellos se ven acogidos y no juzgados y sienten que ellos son más
importantes que su encausamiento.
Creo que la visita del Papa Francisco
a las cárceles ayuda visibilizar una realidad que es invisible a
los ojos de la sociedad y ayuda a proyectar una mirada más
comprensiva e inclusiva de esta realidad.
La labor de la Pastoral Penitenciaria
se ve ciertamente reforzada por los gestos del papa y desde él
se muestra a la sociedad como una herramienta de la Iglesia en una frontera muy
especial como es el mundo de las prisiones.
Entrevista:
Alberto López
Escuer



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