LA VIDA DESDE UNA VENTANA
Últimamente las ventanas se han
convertido en un elemento indispensable para nuestras vidas en nuestro
confinamiento, son elementos de vida social, se convierten en plateas para
escuchar conciertos improvisados que se dan en otras ventanas, nos acercan a
otros desde la distancia, hablamos y, pese a las limitaciones, las ventanas son
lugar de convivencia, además, para algunos, son torre de vigilancia y denuncia
para los sospechosos de saltarse el confinamiento sin motivo, los hay
especialistas en eso, tanto en vigilar como en saltarse el confinamiento,
porque ellos lo valen.
Ventanas grandes, pequeñas,
medianas... de todo tipo se han convertido en lugares donde se contempla, se
canta, se recitan poesías, se hacen manifestaciones varias, se aplaude, se ríe,
también se llora, se han convertido en
nuestro oxigeno social en este tiempo de crisis y de confinamiento. Las hay
discretas y también indiscretas - como la de la película
de Alfred Hitchcock-.
Las hay risueñas, tristes y, de igual forma, responsables,
algunas cerradas, otras abiertas de par en par, son unas protagonistas más de
toda esta situación, ¿Quién
lo iba a decir?
Cuando cae la noche suelo aprovechar
para asomarme a mi ventana y contemplar lo vacías que están las calles, se
escucha el silencio, un silencio que invita a la reflexión y al recogimiento.
Las ventanas, esas sorprendentes protagonistas de la actualidad.
Alberto López Escuer



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