Carlos Aurensanz: "Cuando el autor disfruta con lo que hace, las posibilidades de que el lector también lo haga son mucho mayores"





Carlos Aurensanz es un escritor, que nos transporta a épocas históricas consiguiendo cautivarnos con sus libros, hablamos de sus obras y de la situación que estamos viviendo actualmente  

1.   ¿Cómo termina un veterinario siendo escritor de novelas históricas?
Es muy frecuente que personas que tienen una profesión de carácter muy técnico (veterinarios, médicos, ingenieros…) sientan la necesidad de dedicar su tiempo a una actividad intelectual opuesta. En mi caso, siempre he sido aficionado a la novela histórica, pero jamás había escrito nada hasta que me dí de bruces con una historia de novela, la inverosímil relación entre los Banu Qasi, familia musulmana del Ebro, e Iñigo Arista, primer rey de Pamplona. Era un episodio de la Historia de enorme interés literario que no se había tratado en el género, una visión de Ál Ándalus distinta, alejada de Córdoba. Ahí empezó todo.

2.   ¿Qué tal llevas el confinamiento?
Sigo trabajando a días como veterinario de Salud Pública para mantener algunos servicios esenciales. En lo que llevamos de cuarentena he puesto fin a mi séptima novela y, a pesar de haberme propuesto un tiempo de descanso, no he podido evitar empezar con la documentación de la siguiente. Estoy haciendo bajar la pila de libros pendientes de lectura, viendo más cine que nunca, sin descuidar la actividad física diaria. La verdad es que no he tenido un momento de aburrimiento. Lo único que echo en falta es el deporte al aire libre, pero todo llegará.

3.   ¿Qué sociedad crees que seremos después de esta pandemia?
Lamentablemente me resulta imposible ser optimista. La actitud cainita de una parte de la clase política ha conseguido trasladar la crispación a la sociedad. Cada día siento ganas de abandonar las redes sociales al comprobar que ni siquiera una crisis de esta envergadura ha conseguido apaciguar el enfrentamiento ideológico, y se siguen poniendo los intereses políticos y electorales por delante de la necesidad de afrontar juntos la pandemia y sus terribles efectos. La primera lección debería ser la necesitad de potenciar servicios públicos de calidad y fomentar una industria propia capaz de abastecer al país de elementos de primera necesidad. Pero ni siquiera estoy seguro de que no vayamos a olvidar esto en cuando dejemos de verle las orejas al lobo, y volvamos a premiar en las urnas a quienes ahora han promovido el desmantelamiento de los servicios públicos pero ahora exigen que el Estado supla todas las necesidades. Por desgracia, quienes realmente controlan nuestra sociedad han descubierto un arma poderosísima y la están usando de forma masiva e indiscriminada. Me refiero a la desinformación y la mentira organizada como forma de control de la población con menos capacidad de crítica y de discriminación. Esto no solo ocurre en España, por supuesto, pero aquí ha arraigado de manera tan intensa y tan brutal como el Covid19.

4.   ¿Afectará mucho al mundo de la cultura esta situación?
De una manera brutal. La cultura es a la sociedad como la flor a la planta, que solo florece cuando goza de vigor, está bien abonada y bien regada. Nuestra sociedad va a vivir tiempos de debilidad, de mera subsistencia, en que los recursos van a tener que destinarse a evitar la pobreza severa, a suplir necesidades básicas: una época de sequía que va a impedir que el árbol florezca durante unos años.
Las medidas de distanciamiento van a suponer un varapalo para la industria del cine, el teatro, la música en directo. Librerías, bibliotecas y museos cerrados, imposibilidad de rodar, de ensayar, de mostrar el trabajo realizado. Pero esto último será un parón temporal. A medio plazo lo que más va a afectar a la cultura es que, para millones de ciudadanos, bastante esfuerzo va a suponer llegar a fin de mes como para pensar en ir al teatro, al cine, a un concierto o comprar un libro. 

5.   Parece que el tiempo se ha detenido ¿Vivimos demasiado deprisa sin detenernos a contemplar los pequeños detalles de la vida?
Es una reflexión que compartí hace unos días. Tras cuarenta días de reclusión estamos percibiendo el valor que tienen las pequeñas cosas: un paseo junto al río, una cerveza con los amigos, una comida familiar, una excursión de domingo, llevar a los niños al parque… Creo que en este sentido nos va a venir muy bien.
Y ser conscientes de que un simple virus puede llegar en cualquier momento a privarnos de todo, incluso de la vida, nos va a hacer conscientes de la necesidad de cambiar nuestra escala de valores.

6.   ¿Las historias que escribes las eliges o te eligen?
No sabría qué responder. Yo creo que nos encontramos, y el azar no está ausente. Sucedió con la trilogía de los Banu Qasi, en la que confluyó una historia que estaba sin contar con alguien dispuesto a escribir esa novela que le gustaría haber leído escrita por otro; sucedió con “Hasday, el médico del Califa”, un personaje con el que me tropecé en el proceso de documentación de la anterior; sucedió con “La Puerta Pintada”, una historia que surgió delante del espejo mientras me afeitaba y que me obligó a dejar en el cajón lo que tenía entre manos; y sucedió con “El Rey tahúr”, una novela de 700 páginas que surgió de un detalle descubierto en una de las dovelas esculpidas en la portada de una catedral.

7.   ¿Cuál es tu disciplina cuando escribes?
Soy un absoluto indisciplinado. Escribo en cualquier parte y a cualquier hora. Cuando empecé a hacerlo tenía tres hijos pequeños, y me recuerdo escribiendo en la piscina a la sombra de un árbol, o por las noches cuando todos dormían. Cuando el proceso fluye no miras el reloj, y más de un amanecer me ha sorprendido ante el portátil. He escrito en trenes con la tablet, en hospitales, en cuadernos a lapicero en la huerta y hasta en servilletas en algún bar cuando la idea surge de improviso.
En lo que sí soy disciplinado es en el proceso de montaje de la estructura de la novela, utilizando cronogramas, bases de datos, diagramas, etc. Cuando empiezo a escribir lo hago con el armazón de la novela en pie, la documentación trabajada y accesible, y sabiendo lo que voy a contar y cómo lo quiero contar.

8.   ¿Con que sueña Carlos Aurensanz?
Esta última noche, y no es broma, con salir a remar en el Ebro con el kayak.

9.   Una vez hayamos ganado al Covid-19 ¿Qué es lo primero que harás cuando salgas?
Lo conté ayer en mi perfil de Facebook. A las 00.00 horas del día en que se permita la salida para hacer deporte, estaré con las zapatillas puestas y rodilla en tierra dispuesto a tomar la salida para correr hasta que no pueda más. Realmente la posibilidad de hacer deporte en el exterior es lo que más estoy echando en falta durante el confinamiento. Siempre me ha resultado necesario para compensar las largas horas de documentación y escritura delante del ordenador.

¿Cuáles son tus proyectos literarios para el futuro?
Tengo dos proyectos entre manos, tres en realidad. Mi novela recién terminada se iba a publicar en octubre, pero se ha optado por retrasar la salida hasta febrero o marzo. Compaginaré las correcciones y el proceso de edición con el trabajo en los nuevos proyectos hasta que, de acuerdo con mis editores, tome la decisión sobre cuál de los tres irá primero adelante. Lo importante para mí, en cualquier caso, es seguir disfrutando de la escritura, sin presiones de ningún tipo, sin plazos. Cuando el autor disfruta con lo que hace, las posibilidades de que el lector también lo haga son mucho mayores.


Entrevita: Alberto López Escuer

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