PEDRO CASALDÁLIGA, EL CORAZÓN LLENO DE NOMBRES
Al final del camino me dirán: —¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.
El 8 de agosto fallecía Pedro Casaldáliga, obispo emérito
de São Félix do Araguaia
-Brasil-.Las palabras con las que inicio este artículo son suyas.Seguro que a la puerta del cielo mostrará un corazón, el suyo, lleno de nombres. Un obispo que fue la
voz de los que no tenían voz. Una referencia
para muchos, incómodo para otros -sobre todo para los que explotaban a los
pobres-.
No se calló ante nada ni ante nadie, fue muy claro.
Algunos desearon su muerte - incomodaba un persona como él que denunciaba la injusticia y los abusos sobre
los más débiles-.
Siempre estuvo al lado de quien más lo necesitaba. El que suscribe ha tenido tres
obispos como referencia:Óscar Romero, Javier Osés y el propio Pedro Casaldáliga.
Tres obispos que incomodaron mucho a los poderosos. Fueron obispos muy
comprometidos de tres diócesis diferentes, pero que representan a lo que ahora
se denomina Iglesia en salida. Solo a Javier Osés lo conocí en persona, fui diocesano suyo, hecho que me marcó para bien.
Casaldáliga habló con libertad, sus palabras estaban
ancladas en el Evangelio. Fue muy querido por muchos pero también odiado por otros. Denunció la corrupción de los empresarios y de los políticos. Su denuncia fue permanente. Defendió a los pueblos originarios tan injustamente
explotados.
Un obispo poeta cuyas composiciones eran un espejo
de su corazón, de su compromiso y de las causas que le han dado sentido a su
vida entregada a los más necesitados.
Se ha apagado la voz de un profeta. Como todos los
profetas sufriópersecución y amenazas de muerte. Él no se arredró, todo lo
contrario,
alzómás la voz en defensa del pueblo.
Pedro Casaldáliga ha hecho vida lo que se puede leer en
Hechos de los Apóstoles 10, 38: “Pasó haciendo el bien”.Es lo que hizo este buen obispo. Trató de ser signo y portador del amor de Dios a los más pobres.
Su palacio episcopal era una casa de madera, su
anillo era del mismo material, no llevó báculo ni mitra.
Ha fallecido un obispo, un sacerdote, un poeta, en
definitiva un hombre de bien que siempre estuvo al lado de quien lo buscó. Fue
el rostro amable de Jesús de Nazaret. Acogió, ayudó y luchó
por los que nadie ayudaba ni luchaba. Fue, sin duda, el obispo de los pobres.
El cielo lo acoge y Dios abraza a uno de sus hijos.
En su tarjeta recordatorio del día de su ordenación episcopal,
Pedro Casaldáliga dejó claro la clase de obispo que quería ser. No se
apartó de ese compromiso ni un milímetro durante su vida.
«Tu mitra será un sombrero de paja campesino; el sol y la luz de la luna; la lluvia y
el sereno, la mirada de los pobres con los que caminas y la mirada gloriosa de
Cristo, el Señor.
Tu báculo será la verdad del Evangelio y la confianza de tu pueblo
en ti.
Tu anillo será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Libertador y la fidelidad a
la gente de esta tierra.
No tendrás otro escudo que la fuerza de la Esperanza y la
Libertad de los hijos de Dios; ni usarás otros guantes que no sean el servicio del Amor ».
Todo un proyecto de vida, lejos de la pompa y el
boato.Dedicado a predicar el Evangelio con su propia vida. Nunca tuvo miedo y
eso que lo intentaron asesinar en más de una ocasión. Ha muerto el obispo de los pobres, el que fue la voz
de los que no tenían voz. Todo un ejemplo, Monseñor Casaldáliga, con un corazón lleno de nombres.
Alberto López Escuer



Comentarios
Publicar un comentario