EL BEST SAN DIEGO, UN HOGAR
Desde hace unos dieciocho años el lugar de vacaciones de mi hija y yo es el Hotel Best San Diego de Salou. Fue una elección casual, yo quería ir más al norte, pero una amiga me recomendó que con una niña de seis años sería mejor ir a la costa. Siempre he sido más de montaña que de playa pero bueno las circunstancias y por encima de todo buscar el mejor lugar para Paula me llevaron a seguir el consejo y nunca me arrepentiré de haberlo hecho.
Desde que entré en el hall la primera vez se nos trató genial, pasaron los años y se forjó una bonita relación con ese Hotel, era nuestro destino veraniego que esperábamos con ganas para desconectar y pasarlo bien.
Tenían y tienen un gran equipo de profesionales, con los años algunos se han convertido en amigos, como por ejemplo Ernesto que ya no está pero seguimos manteniendo contacto y también con su madre Irene, un cielo de mujer que hacía más confortable para la niña Paula su estancia en el Hotel, también recordamos con cariño a Cherry y a Rafael.
Los años han ido pasando y seguimos yendo a lo que consideramos nuestro hogar de verano.
De aquella plantilla de nuestro primer año quedan Belén y Massiel, que han visto crecer a Paula y envejecer a su padre, son personas profundamente bellas en su forma de ser, cuando vamos y comenzamos a charlar podríamos decir “como decíamos ayer”, pues parece que no ha pasado un año desde la última vez que nos vimos.
Son mujeres atentas, llenas de vida y grandes profesionales, a Paula la llaman la niña del San Diego, una muestra más de cercanía que te hacen sentir bien.
Son días de tranquilidad de desconexión, un hotel muy coqueto donde hemos pasado buenos momentos.
Paula ha pasado de participar activamente en la minidisco a querer ir de chiringuitos, cosa lógica de las diferentes edades que ha vivido en el San Diego.
Es nuestro pequeño paraíso, en ese lugar para nosotros el tiempo se detiene, aunque cuando tenemos que irnos nos cuesta y vemos que el tiempo ha pasado rápido, suele pasar cuando estás a gusto en un sitio.
Por cierto aclarar para las mentes mal pensadas que no me han pagado ni un euro por este artículo, lo escribo porque me surge del corazón y tampoco espero nada a cambio.
Belén y Massiel son la punta del iceberg de muchas personas que han hecho y siguen haciendo que cuando vayamos al Best San Diego los sintamos como nuestro hogar por unos días.
Alberto López Escuer



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