“¿ESA QUE ES MITAD TONTA Y MITAD TETAS?"

 


 

Así se despachó una periodista en el programa El hormiguerosobre una colaboradora de otro programa, con el consiguiente silencio y risas cómplices de los que estaban en la mesa. La que lanzó ese insulto fue Rosa Belmonte y los que callaron y rieron fueron Pablo Motos y Juan del Val, director del programa y el último Premio Planeta. La insultada fue Sarah Santaolalla. Pedir disculpas a la audiencia me da que es lo más modo, pero no lo que se debería hacer. Cuando yo le falto a alguien con quien me disculpo es con quien he ofendido. Eso seria lo normal, menos para Pablo Motos o Rosa Belmonte que no lo han hecho.

Después del revuelo lógico que produjo semejante barbaridad, vinieron las disculpas pero no a la agraviada sino a la audiencia. Un pedir perdón insuficiente, me da que ellos lo saben. Lo suyo es pedirle disculpas a Sarah, que es la que ha sido agraviada de una manera zafia y soez, metiéndose con su físico y su inteligencia. Cuanto se ha luchado por no cosificar a la mujer, cosa que Rosa Belmonte parece importarle, a la vista de la barbaridad que le soltó

Vamos, una disculpa hueca y sin ningún atisbo de arrepentimiento.

¿Hasta dónde se va a llegar con esto? Me refiero a lo de normalizar el insulto y el estilo barrio bajero, como decía Unamuno no justifico ni a los Hunos ni a los Hotros, el insulto es un recurso zafio y fuera de lugar, pues si tienes que recurrir al insulto demuestra la falta de argumentos sólidos y la bajeza de quien lo utiliza.

Últimamente parece que es normal soltar la primera barbaridad que se te viene a la cabeza, sin medir las consecuencias.

El ambiente en nuestra sociedad está muy crispado, saltamos a la primera, cada vez se tiene la mecha más corta, luego pasa lo que pasa, que la cosa se nos puede ir de las manos y las consecuencias pueden ser nefastas.

Lo que ocurrió en El hormiguerono tiene un pase, es un programa que no sigo, no me gusta ni su presentador ni la mayoría de sus colaboradores, están en la antípodas de lo que yo pienso. Veo muchos dejes machistas y este último hecho lo confirma. Puedes no pensar igual que el otro -solo faltaría – pero no por eso debes insultarlo-.

¿Cuando va a parar todo esto? ¿Hasta dónde se va a llegar?

Son preguntas que me hago después de lo que ha pasado en El hormiguero.

 

Alberto López Escuer

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