HISTORIA DE UN ESCRITOR QUE FUE, PERO DEJÓ DE SER

 


 


Esta historia está basada en un escritor que existe y que muchos conocemos y hemos leído varias de sus obras, algunas de ellas brillantes, fue corresponsal de guerra se encarga de repetirlo siempre que puede-.

Su columna en un semanario que se vende en varios periódicos es cita obligada para mí, o al menos lo era, ahora ya no lo es tanto, de vez en cuando las leo pero no cada semana como antes.

Era un escritor del cual podías aprender mucho, sin duda alguna, ha creado una saga de un soldado de los Tercios de Flandes, que ha sido todo un acierto para acercarnos a la historia del llamado siglo de Oro de nuestro país.

Pero en los últimos años ya no es el que era, ha cambiado bastante y ya no se le reconoce, se ha convertido en un escritor con un ego descomunal, soberbio y prepotente.

Quien le lleva la contraria se encuentra con algún insulto que otro, claro lo hace de una forma fina y culta, pero al fin y al cabo es un insulto.

Le he leído que él no tiene ideología, que tiene biblioteca, bueno algunos tenemos biblioteca y también ideología y no pasa nada.

Parece que mira al prójimo por encima del hombro, cosa que personalmente me hace mucha gracia pues me parece muy ridículo.

Cuando habla parece que pretende pontificar, creo que se le ha subido la fama a la cabeza de una manera palmaria.

Últimamente se ha metido en una polémica sobre unas jornadas sobre la guerra civil española, algún  escritor se ha negado a ir y ha pasado de hablar estupendamente de dicho autor a ponerlo verde como hoja de perejil.

El dicho escritor se negó a acudir a esas jornadas y dio sus motivos totalmente respetables, el mismo respeto que pide el escritor que fue y ahora no es, pero parece que eso no va con él, dice que no va a volver más a esas jornadas cuando dejó bien claro que no quería acudir.

Le hirieron en el orgullo y eso se paga caro, lo he conocido personalmente y es una persona educada no lo voy a negar. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Dicha educación parece que se le acaba cuando se le lleva la contraria y te puede llamar imbécil o lo que se tercie. Una pena la verdad, pues fue un grande en muchos sentidos y

ahora ni se aproxima a ello. Me imagino que ya sabéis a quien me estoy ref¡riendo.

 

Alberto López Escuer

Comentarios

Entradas populares