ELLA SONRIÓ
Fue en Madrid, un hueco en nuestras agendas había permitido que pudiéramos vernos. Decidimos ir a tomar algo y después a un concierto de “Los Secretos”, un grupo que nos encanta. Es la banda sonora de nuestras vidas, ¿verdad gallego?, me dijo ella, me llama así cariñosamente, no viene al caso explicar el porqué. Las canciones de “Los Secretos” nos llevan al primer beso, la primera vez que nos declaramos, a ese desengaño amoroso, al primer amor de nuestra juventud… como dice ella, nos han acompañado en momentos especiales de nuestras vidas. Nos conocimos de una forma casual, fui a dar una conferencia a Madrid y ella acompañó a su madre, enseguida conectamos, charlamos un buen rato en aquella ocasión; ella trabajaba en una farmacéutica que para la mayoría era desconocida y que después de la pandemia se ha hecho muy conocida por descubrir una de las vacunas que se pusieron en aquella época no tan lejana. Pero que marcó la vida de toda la humanidad.
Ella era muy aficionada a la música tanto clásica como moderna y uno de sus cantantes preferidos es Manolo García, en esto también compartimos gusto. Esa primera vez dio paso a otras citas de sincera amistad. No nos veíamos todo lo que querríamos pero nuestras vidas en Madrid y Pamplona nos absorben con nuestros diferentes compromisos. Pero siempre que podíamos hacíamos por vernos, pues ambos disfrutábamos de la compañía del otro.
Haciendo tiempo hasta que empezara el concierto, nos pusimos al día de nuestras cosas, hablamos de las canciones de este grupo, salieron en la conversación “Déjame”, “Agárrate a mí Maria” “Otra tarde”… Nos habían acompañado desde la adolescencia hasta nuestra madurez, decir que por ella parece que no pasan los años, se mantiene vital, preciosa y su sonrisa te contagia el optimismo, por eso me gusta tanto verla sonreír.
En el concierto cantamos, bailamos y reímos, en esto cantaron la canción “Pero a tu lado”, ella me miró y sonrió pues era la canción preferida de ambos, no nos habíamos puesto de acuerdo en ello, a los dos nos gustaba. Sara, como así se llama, tiene una sonrisa muy cascabelera, contagiosa y que va a juego con sus ojos, alguna vez se lo he dicho y me devuelve una sonrisa llena de belleza y ternura.
Otra vez “Los Secretos“ habían estado en un momentos precioso de mi vida, la noche continuó y ella me siguió regalando sonrisas.
Alberto López Escuer



Comentarios
Publicar un comentario