EL VERDADERO PODER ES EL SERVICIO
La frase que da título a este artículo la pronunció el Papa Francisco Hoy me da qué pensar sobre todo cuando veo a muchos de nuestros políticos o gobernantes -siempre hay un justo en Sodoma-dudo mucho que los cargos o puestos que ocupan lo hagan por servicio, sino por gloria personal y buscando su beneficio.
Recuerdo que un día hablando con una política de mi ciudad le dije que si iba a salir elegida en las elecciones que se presentaba y ella me dijo ¡Espero que si! Luego una amiga común que teníamos me comentó que si no lo hacía no tendría un buen sueldo y tendría que buscarse las habichuelas por otro lado, vamos, que de vocación nada de nada, más bien interés.
Como ella hay más de los que imaginamos, algunos lo disfrazan como servicio al pueblo y luego ves que, ni lo hacen por servicio ni por el pueblo, todo eso ocupa un lugar secundario hasta que llegan las campañas electorales, entonces se les llena la boca de que lo hacen por la sociedad, pero cuando consiguen lo que quieren hacen vida aquella frase que rezaba a “todo por el pueblo pero sin el pueblo”. Mal está eso pero peor son los que roban y amasan fortunas a base de trapicheos varios valiéndose de su posición para conseguirlo.
La clase política no está muy valorada precisamente porque a muchos se les ve demasiado el plumero, están donde están para medrar más y mejor.
No son políticos por vocación, de eso tienen poco o nada, alguno y alguna conozco de ese tipo, podría decir nombres, claro que si, pero no quiero, aunque evidentemente no soy el único que se da cuenta de ello.
Estos políticos sin vocación piensan que el pueblo somos tontos o nos tratan como si lo fuéramos, nada más lejos de la realidad, se retratan ellos mismos con su actitud.
Quieren sentirse poderosos, quieren llegar a puestos de poder caiga quien caiga y si tienen que pisar cabezas para ello no dudan en hacerlo, todo sea por conseguir su objetivo de tener una cuota de poder y si para ello tienen que traicionar no dudan en hacerlo.
Uno siente vergüenza ajena viendo ciertas actitudes, no hay dinero para según qué cosas necesarias, pero a estos personajes no les duelen prendas para llenarse los bolsillos de dinero ganado ilícitamente. Antes de ser pillados con las manos en la masa, en algunas de sus intervenciones públicas, se les llena la boca a la hora de hablar de honestidad y honradez, palabras que luego se demuestran que son vacías.
Uno es optimista por naturaleza, pienso que hay políticos y políticas vocacionados, que lo hacen por el pueblo, pero hace más ruido un árbol que cae que un bosque creciendo.
Alberto López Escuer


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