LA ÚLTIMA NOCHE CON MI HERMANO

 


 




 

 

FICHA TÉCNICA

 

EQUIPO

Guionista y director

Alfredo Sanzol

Reparto

Elisabet Gelabert (Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera), Ariadna Llobet (Nahia Oyarbide Montero y Vecina), Nuria Mencía (Nagore Oyarbide Sola), Biel Montoro (Oier Miró Iturbe), Jesús Noguero (Alberto Oyarbide Sola) y Cristóbal Suárez (Claudio Iturbe Sáez)

 Escenografía

Blanca Añón

 


SINOPSIS  

Esta es la historia de Nagore, una mujer a la que diagnostican un cáncer, y su hermano Alberto, un hombre que no acepta la enfermedad de su hermana y que tendrá que aprender a aceptar su muerte. Alberto y Ainhoa tienen dos hijos, Nahia y Oier, y Ainhoa tiene un hermano, Claudio. Esta es una familia de tres parejas de hermanos con vivencias muy diferentes sobre la hermandad. Una familia en la que Nagore, la mujer que vive sola, es un eje esencial.

La fraternidad es uno de los principios republicanos junto a la igualdad y la libertad. En nuestra Constitución ya aparece con la derivación que ha tenido el concepto de solidaridad o social. En cualquier caso hace referencia a la idea de que el otrono es ajeno”, sobre todo a que la fragilidad del otro pertenece a todos. La fraternidad, o la idea de que toda la humanidad forma parte de la misma familia, es un concepto antiguo y se ha usado para buscar paz y unidad con muy buenos y muy malos resultados. Me pregunto cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado.

 

CRÍTICA

 

Una obra de teatro la de Alfredo Sanzol que te llega al corazón, que habla de amor, dolor y pérdida.

El amor está muy presente en cada momento, un amor fraterno que une a dos hermanos en una situación que es irreversible y que acabará con la muerte, la esperanza se va yendo con los resultados médicos, fríos y sin un ápice de empatía.

También el desamor se muestra en la relación de dos hermanos que se rompió hace años y que por mucho que se intente recomponer parece que no puede ser posible por mucho que se intente, están en las antípodas de ideológicas y personales, el perdón no parece posible por mucho que una de las partes lo intente.

El dolor ya no sólo sico que queda muy patente en la obra, sino también el dolor que de ver a un ser querido sufrir y ve como poco a podo se va yendo, momento en que la perdida ocupa todo el escenario recorriendo el patio de butacas.

Precioso montaje, el del dramaturgo y director navarro, una escenografía muy cuidada, diálogos que te llevan a la realidad que no es desconocida para algunas y es la pérdida de un ser querido, del duelo posterior que no se antoja fácil y que por mucho que no quieras que lo peor ocurra nada puedes hacer para que ello no pase.

El elenco que protagoniza este gran montaje está soberbio, destacando el del Nuria Mencía – qué gran actriz es Nuria – su interpretación te sobrecoge el corazón, hay tanto realismo en sus movimientos, en sus palabras, en sus relaciones con los demás personajes que te sobrecoge, siempre me ha gustado ver interpretar a Nuria, lo he hecho en varias ocasiones y no me canso de verla.

El resto del elenco Jesús Noguero, Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet, Biel Montoro, Cristóbal Suárez  vuela a gran altura, cada uno aporta la pieza del puzzle que falta a esta gran historia, que es fruto de una conversación de Alfredo Sanzol con una amiga suya.

En diciembre del año pasado murió el hermano de una amiga. Hablando con ella, me contó que había pasado la última noche acompañando a su hermano y me dijo que esa experiencia había cambiado totalmente su manera de ver la vida, de entender la muerte y de pensar sobre el sentido que quería darle al hecho de vivir.

Esta conversación dio como fruto una preciosa obra de teatro que no deja indiferente a nadie, pese a hablar de la muerte es un canto a la vida, a la amistad, al amor y a la fraternidad.

Todo ello lo reflejan con sus sublimes interpretaciones cada uno y cada una de las actrices que sobre el escenario dan lo mejor de sí mismos para que la historia funcione perfectamente.

Un comentario aparte merecen los encargados de maquillaje que hacen un trabajo impecable con Nuria Mencía mostrando los efectos devastadores que la enfermedad hace en su cuerpo, con el paso del tiempo.

Dolor, amor, fraternidad presentes en una gran obra de Alfredo Sanzol.

 

 

Alberto López Escuer

Comentarios

Entradas populares