VERÓNICAS Y CIRINEOS EN LA CÁRCEL DE PAMPLONA
Fue una tarde donde los internos e internas de la cárcel de Pamplona, compartieron Viacrucis con miembros de la Hermandad de la Pasión y los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.
Unos momentos de oración y de revisar la vida en muchas ocasiones difícil de cada uno de los internos, vida llena de cruces algunas difíciles de llevar, como le pasó a Jesús de Nazaret camino del Monte Calvario.
Pese a sus dificultades en cada modulo hay verónicas que enjuagan el rostro de sus compañeras en los momentos difíciles y también cirineos que ayudan a llevar la cruz pesada a sus compañeros.
Entre ellos se ayudan, se animan y alivian la vida de quienes tienen a su lado.
El Viacrucis no sólo sirvió para orar y vivir un momento precioso de comunidad.
También ayudó a mirar en el interior de cada uno, asumir sus cruces, abrazarlas y caminar con ellas, aunque pesen mucho en el día a día, que es para ellos como subir al Gólgota.
Diez miembros de la Hermandad de la Pasión y otros tantos voluntarios de la Pastoral Penitenciaria se repartieron por los diferentes módulos para rezar el Viacrucis. Son ya varios años que la Hermandad de la Pasión y los Voluntarios de la Pastoral Penitenciaria comparten este momento.
Las estaciones de penitencia se fueron desgranando con un silencio conmovedor, cada uno aportaba su experiencia, rezaba a su manera, nos acercamos al Jesús doliente, juzgado injustamente, Él aceptó en silencio, el amor llevado al extremo. Dios envió a la humildad a su Hijo y esta no lo conoció, matándolo de muerte en cruz.
Muchas historias vividas se dan cita cada año en el Viacrucis de la cárcel de Pamplona, las personas pueden cambiar, pero el rostro del Cristo sufriente está presente en ellas. Son mujeres y hombres que cuentan sus días para la libertad, en algunos casos está más cerca, en otros deben esperar muchos años.
Una experiencia, la del Viacrucis en la cárcel, que marca tanto a los internos como a los que les acompañamos en ese momento. No salimos de la misma manera que entramos, Cristo se nos presenta en cada persona que sufre, Jesús de Nazaret ya está dentro del Centro Penitenciario cuando nosotros cruzamos las doce puertas que nos separan de los módulos, acompaña a cada interno e interna en su dolor. Son los olvidados de la sociedad, viven su Viacrucis particular. Algunos buscan el perdón, otros están en camino para ello.
Un rato de recogimiento contemplando el sufrimiento de Cristo y acompañando a los que sufren en la actualidad. Conocimos alguna Verónica y algún Cirineo en el Centro Penitencial de Pamplona I.
Alberto López Escuer


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