53 DOMINGOS
FICHA ARTÍSTICA
Carmen Machi como Natalia, una de las hermanas
Javier Cámara como Julián, otro de los hermanos.
Javier Gutiérrez como Víctor, el tercer hermano
Alexandra Jiménez como Carol, la esposa de Julián.
Director: Cesc Gay
SINOPSIS
Tres hermanos se reúnen para discutir qué hacer con su padre de 86 años, que ha comenzado a mostrar un comportamiento extraño. ¿Lo llevarán a un asilo de ancianos? ¿Se irá a vivir con alguno de ellos? Una educada reunión familiar provocará una serie de tensiones y discusiones.
CRÍTICA
El origen teatral de esta película queda patente desde el principio, Cesc Gay lo respeta y lo potencia, aspecto que le da la belleza y la profundidad que la hacen una gran película. No se necesita mucho para montar una gran historia, no son necesarios efectos especiales, grandes persecuciones, ni lugares exóticos donde transcurra la acción.
“53 Domingos” es un ejemplo claro de ello, con un elenco de lujo, qué cuatro grandes actores reúne Cesc Gay para su última película, Carmen Machi, Alexandra Jiménez, Javier Gutiérrez y Javier Cámara, ninguno de ellos necesita presentación. Son unos intérpretes con una gran trayectoria, de eso no hay duda, bien que lo demuestran una vez más en este trabajo.
El tema que trata esta película es muy actual. La situación de nuestros ancianos, en este caso el padre de tres de los protagonistas de la película.
Una película de diálogos, con personajes muy marcados que cada uno de una manera u otra no quieren hacerse cargo de su padre, se pasan la responsabilidad del uno al otro y tiro por que me toca.
La vida del padre por lo que se deduce – apenas sale en escena- transita en la más absoluta soledad, con visitas esporádicas de sus hijos, por mero cumplo y miento, todos creen hacer mucho por su padre, pero la realidad es otra.
La tensión entre los hermanos es patente, aunque se disimula con un barniz de falsa educación, realmente se dicen barbaridades en un tono tranquilo.
La película te va atrapando conforme va avanzando, la situación del padre es el elefante en la habitación que no es otro que la soledad en la que vive su progenitor.
Unas interpretaciones geniales, sin ningún tipo de fisura, eso de menos es más en esta película se cumple. Unos diálogos redondos dan paso a las soberbias interpretaciones de Machi, Cámara, Gutiérrez y Jiménez, que se complementan perfectamente, consiguiendo que la historia transcurra por los cauces de la calidad. Una película donde ríes, pero también lloras pues la moraleja que nos presenta es muy dura y por desgracia real.
Para algunas familias sus mayores estorban, son como un jarrón chino que no se sabe dónde colocar, aunque tampoco en ocasiones se tiene en cuenta su opinión, cada uno va a lo suyo encerrado en su mundo, en una actitud egoísta que en el caso de “53 Domingos” queda muy bien reflejado y que interpela a los espectadores.
Alberto López Escuer



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