JUAN VINUESA:“VALORO LA BONDAD Y EL SENTIDO DEL HUMOR”
Contar con Juan Vinuesa en un proyecto es apostar sobre seguro, un gran actor que contagia su entusiasmo, ama su profesión lo acabamos de ver en la serie “Barrio Esperanza” y en la obra de teatro “1936” donde ha recibido varios premiso por su interpretación de Franco. Juan nunca defrauda
1. ¿Qué sientes al estar sobre un escenario o delante de una cámara?
Curiosidad. En el escenario, curiosidad por ver cómo va a ser y reaccionar el público de esa tarde. Y delante de la cámara me gusta mucho algo que escuché a Carmen Maura, eso de que la cámara está ahí y hay que tomarla como alguien a quien quieres enamorar. No la tienes en cuenta, pero sí. No la miras, pero sabes que te ve. Y lo que intento es estar con el otro; con la atención en la otra persona. Una de esas máximas que, sea cual sea el código, lenguaje o texto, siempre te va a ayudar.
2. ¿Cuándo tuviste claro que te querías dedicar a la interpretación?
No hubo un día exacto. Fue más bien una acumulación de asuntos. Empecé a hacer teatro aficionado a los 13 años en Atarfe, Granada, de forma regular, gracias a Marisol Núñez, la que era la directora del grupo. Sentí que me divertía, que me gustaba el proceso de crear algo entre un grupo de personas para luego mostrar a otro grupo de desconocidos: el público. Entonces, llegó un momento en que dejar de hacer teatro me parecía más difícil que intentarlo.
3. ¿Qué tiene que tener un personaje para que decidas interpretarlo?
No pienso en una condición esencial, pero sí te diré que me interesa que tengan contradicciones. Cuando entiendo sus razones, aunque no comparta sus actos, suele haber algo que explorar. Después, que el contexto lo juzgue.
4. Interpretando a Franco en 1936 has ganado un Talía, un Godot y fuiste finalista de los Max y la Unión de Actores. ¿Qué suponen para ti esos galardones?
Una alegría que prefiero no analizar de forma trascendente. Son trabajos muy colectivos, pero si este oficio carece de reglas, los premios todavía más. Lo recibes, agradeces el cariño recibido y a seguir trabajando.
5. ¿Quiénes han sido tus referentes profesionales?
He aprendido de muchos actores y directores, pero también de profesores. He aprendido de muchos actores, directores y profesores. Más que fijarme en nombres concretos, me interesan las personas que entienden este oficio desde el rigor, la escucha y el trabajo constante. Si tuviera que citar dos nombres ligados a mi formación, hablaría de Carmen Losa, que fue mi primera profesora en el Laboratorio William Layton y quien años después me dio la oportunidad de enseñar allí, y de Fernando Piernas, que me ayudó a desarrollar el hábito de trabajar con libertad y confianza, dos cualidades que la presión por hacerlo bien en esta profesión pone constantemente en riesgo.
6. ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
Compagino teatro, cine y televisión. Intento que los proyectos sean distintos entre sí porque es la mejor manera que conozco de seguir aprendiendo.
7. ¿Cuál de los personajes que has interpretado te ha marcado más?
Recuerdo muchos, por citar y mojarme diré los primeros que me vienen: el Juan Alegría que hice con mi compañía Club Caníbal, el Sanchidrián con Jose Padilla, con el Aznar y el Franco de Andrés Lima también me lo he pasado muy bien…
8. ¿Qué cualidad de las personas valoras más? ¿Y qué defecto no soportas?
Valoro la bondad y el sentido del humor. Me gusta la gente capaz de hacerte sentir mejor sin necesidad de imponerse. La que te cambia el ánimo. Y me cuesta mucho la crueldad, especialmente cuando se ejerce sobre quien tiene menos fuerza para defenderse.
9. ¿Qué te hace sonreír?
Una tontería inesperada. Me enamora la gente que te hace reír de manera inesperada, sin preparar los chistes. La gente cuya compañía te da paz. Y de esta profesión, me alegra cuando veo proyectos mediáticos que no apuestan por nombres conocidos.
10. ¿Con qué sueñas, Juan?
Con seguir trabajando en lo que me gusta, conservar la curiosidad y no perder la capacidad de emocionarme. Y, si es posible, contribuir a que el mundo sea un lugar un poco más habitable para quienes vienen detrás.
Entrevista: Alberto López Escuer



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