SÓLO QUEDO YO
Esta es la historia de tres primos, dos vivían en Zaragoza y uno en Huesca. Cada vez que se veían en la infancia su sesión de juegos era interminable y se divertían. El cine era su pasión, vieron buenas películas de la época allá por los ochenta, incluso pasaron algún verano juntos en un pueblo llamado Fuentes de Jiloca. Un verano de los de antes, largo y donde los niños jugaban en la calle, vivían aventuras y desventuras, unas reales o salidas de su imaginación.
Una infancia feliz llena de buenos momentos para Fernando, Mari Carmen y Alberto.
El paso del tiempo hizo que cada vez se vieran menos. Hoy por desgracia Mari Carmen y Fernando ya no están en este mundo, se han ido, la enfermedad les ha vencido. Murieron con poco lapso de tiempo, dos hermanos inseparables que ahora están juntos en el cielo -no concibo que estén en otro sitio eran unas buenas personas.
Apenas tenían sesenta años o estaban cerca de ellos, les quedaba mucho por vivir, pero la parca no conoce de edades y de condiciones, cuando decide llevarte no hay excusas.
Para mí fue un palo muy duro ver cómo mis primos hermanos morían, les tenía mucho cariño, los años y la distancia no amainaron los recuerdos que de ellos tenía. Esa infancia y juventud que nunca vuelve, aunque siempre queda en nuestro corazón.
De los tres sólo quedo yo, hasta que Dios quiera y la muerte venga a visitarme, prisa no tengo, desde luego, pero será cuando será, ni un segundo antes ni un segundo después.
A veces me acuerdo de Fernando y Mari Carmen y la tristeza me coge de una manera inmisericorde. Fueron años, los que pasamos,
donde el cariño y alguna que otra barrabasada nos unía, también discutíamos, eso no lo voy a negar, pero como buenos primos pronto nos reconciliábamos, como no podía ser de otra manera, normalmente nuestros desencuentros eran por temas triviales, que a nosotros nos parecían importantísimos. La sangre nunca llegaba al río Ebro o al Isuela, depende de donde estuviéramos.
Creo que mientras tecleo estas líneas están junto a mí inspirándome y leyendo lo que escribo sobre esos años de oro, que tantos buenos momentos nos dio y que quedan en nuestro corazón y que nos esponjan el alma cuando los recordamos.
Ahora sólo quedo yo de los tres hasta que la muerte venga a visitarme y nos reúna en el cielo.
Alberto López Escuer



Comentarios
Publicar un comentario