JAVIER LERGA: “ME SIENTO UN PRIVILEGIADO POR HABER VIVIDO LA MEJOR ETAPA DEL FÚTBOL FEMENINO”
“Viendo la vida pasar” entrevista a Javier Lerga un entrenador de futbol con una dilatada experiencia tanto en el futbol masculino como en el femenino en este ultimo ha sido campeón del mundo y de Europa. Ha entrenado a clubs con mucha historia. Desde muy joven tuvo muy claro que quería ser entrenador, su trayectoria le avala como un buen técnico.
Llevas entrenando desde los veinte años ¿Que le atrajo para sentarse en un banquillo?
Cuando somos niños siempre tenemos personas que nos marcan y a las cuales admiramos. Desde pequeño quería ser como mi padre, él era mi referente. Él era profesor de educación física y entrenador de fútbol y quería seguir sus pasos.
Las circunstancias de la vida nos condicionaron ya que murió cuando yo tenía 21 años y entonces dejé de jugar y me saqué los carnets de entrenador, así que empecé muy joven en los banquillos.
Al estudiar la licenciatura de educación física sentía pasión por el deporte y eso me llevó sin darme cuenta a disfrutar de gestionar equipos de fútbol. Empecé con niños y acabé sin darme cuenta entrenando en 2ªB sin saber muy bien cómo había llegado.
Tienes una larga experiencia como entrenador ¿Que equipo de los que has entrenado te ha marcado mas?
Los inicios marcan. Siempre hay una primera vez para todo y entrenar en Tafalla, la localidad de donde soy me marcó mucho. Entrené en la categoría alevín y luego pasé a juveniles. Esta etapa me marcó porque me enseñó mucho como persona y como gestor de grupos. Es una edad donde sientes que ellos exigen mucho. Te vacías y a veces las cosas no salen como tú quieres, pero te curte mucho.
El paso al C.A.Osasuna fue un momento importante. Llegaba de entrenar en fútbol semi profesional y sentía que debía prepararme mucho más, con lo que aterricé en Tajonar para entrenar a la cantera: cadetes juveniles y el promesas. Ahí sentí lo que era la responsabilidad de formar a los futuros jugadores del primer equipo. Se respiraba profesionalismo y vivías como tal. La mirada era de darles aquello que necesitaban para prepararlos para cuando llegara su oportunidad de debutar en el primer equipo.
Posteriormente empecé en la Federación Navarra de Fútbol como responsable de la formación y entrenando a la selección navarra. Esto me abrió las puertas de la Federación Española y ahí me adentré en el fútbol femenino.
Has sido participe del Campeonato del Mundo de la selección absoluta de futbol femenino y el campeonato de Europa de las selección sub 19 de chicas ¿Que ha supuesto para ti estos exitos?
Me siendo un privilegiado por haber vivido la mejor etapa del fútbol femenino. No solo se consiguió el hito de ganar el mundial femenino por primera vez sino fue el cómo y lo que supuso para el deporte español. Fue un antes y un después para el deporte femenino. A raíz de ese título la mirada social fue otra. Ahora las chicas y las mujeres tienen referentes y han comprobado que pueden dedicarse profesionalmente a lo que más les gusta. Aún queda mucho camino por recorrer y ellas abrieron el camino y derribaron muchos mitos.
A nivel personal supuso un crecimiento personal y profesional grande y siempre lo recordaré como un momento importante en mi vida.
¿Como es el trabajo de un seleccionador? ¿Que similitudes y diferencias hay con un entrenador de Club?
Es diferente al de un entrenador de un club. Cuando eres seleccionador ves muchos partidos en directo en el estadio para testar el momento de los y las futbolistas. Verles en el campo no tiene nada que ver a verles en la TV. Principalmente haces un seguimiento de alrededor de 60 jugadores/as que pueden ser potencialmente convocables para las convocatorias de la selección. Hablas con los profesionales de los clubes para seguir su evolución. Una vez llega la ventana FIFA son 10 días de mucho trabajo. Preparación de entrenamientos y visionados de los mismos, análisis de rivales, análisis del desempeño de tus jugadores/as, reuniones individualizadas y por líneas, reuniones con staff… pero una vez que vuelves a sus clubes ya no hay apenas contacto. Los jugadores pertenecen a los clubes y mantenemos comunicación fluida pero sin inmiscuirnos en su trabajo. El respeto es muy importante. Luego hay clubes que dan más facilidades que otros a la hora de poder ir de la mano con la finalidad de ayudar al jugador en su proceso de mejora.
En un club el trabajo es diferente. Tienes mucho más tiempo para desarrollar los conceptos, te ves todos los días y te da tiempo para llegar más al jugador/a.
En la selección tienes que tener mucha precisión para seleccionar a los/las que crees que son mejor para esos partidos y tener la sensibilidad de acertar con la alineación que te lleve a ganar según el plan de partido. En el club difiere mucho. Puedes desarrollar tu modelo de juego. Al fin y al cabo son muchas horas a lo largo de la temporada…
En la selección he disfrutado mucho estos años porque también, a pesar de pasar muchos días fuera de casa, cuando no tenía concentración estaba trabajando desde casa y de cara a la conciliación familiar ayuda mucho. Cuando estás en un club tienes poco tiempo para otras cosas que no sean el fútbol… es algo endémico que nos pasa en esta profesión. Al tener tanta repercusión sentimos que todo el tiempo que inviertes es poco, y siempre puedes seguir analizando, mejorando, etc. Muchos entrenadores tenemos la creencia de que si te desarrollas profesionalmente (dedicando todo el tiempo que tienes), personal y familiarmente te resientes; y a la inversa, si pones el foco en lo personal, profesionalmente no alcanzas todo tu potencial (la famosa teoría de la manta: si te tapas los pies te desproteges la cabeza y a la inversa, si te tapas la cabeza, los pies se te quedan descubiertos…).
¿Que jugador o jugadora de los que has entrenado te ha impresionado mas?
Te diría muchos: la evolución de Mikel Merino, Berenguer, Ekhi Senar, Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Vicky López… cada uno de ellos con características y personalidades diferentes.
Si están ahí en la élite, es porque son máquinas competitivas preparadas para derribar cualquier obstáculo que se les ponga por delante. Y creo que quien llega a ser profesional del fútbol es porque mentalmente tiene una capacidad superior al resto.
¿Que equipo o selección te gustaría entrenar?
Cualquiera que me haga sentir útil y valorado y que pueda aportar desde mi manera de ser y hacer como entrenador. Esto es importante para mí. Por desgracia en el fútbol la palabra “proyecto” no suele existir. Un proyecto exige tiempo y en este deporte no existe. Los resultados mandan. Por eso cuando te topas con gente que cree en los procesos, lo valoras. Personalmente antepongo mucho esta sensación que me pueda generar el equipo o selección que me contacta. Y no es el club en sí el que te genera esto, sino que son las personas que los componen. En un proyecto donde el componente humano no se tenga en cuenta no me siento cómodo.
¿Que te te hace sonreír?
La naturalidad de las cosas, el sentido del humor de las personas, la mirada de la gente buena… somos unos afortunados por haber nacido donde hemos nacido y por tener la libertad de elegir muchas cosas en nuestra vida. Por lo tanto es muy fácil sonreir y agradecer por lo que tenemos.
¿Con que sueñas Javier?
Con disfrutar de la familia y los amigos. Esta profesión tiene muchas cosas buenas pero hay otras muchas que no se ven. Renuncias a mucha vida con los tuyos y uno de mis objetivos es poder vincular un proyecto profesional con el poder vivirlo con mi familia en un contexto de un país extranjero para poder crecer personal y profesionalmente en familia. Ese es mi principal sueño ahora. Tengo otros y creo que siempre hay que marcarse objetivos y retos para vivir con entusiasmo. Siempre he pensado así y siento que me ayuda a perseguir mis sueños.
Entrevista: Alberto López Escuer


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